martes, 2 de septiembre de 2008

Nuestra mascota


Esta entrada no tiene nada que ver con las colecciones, pero no puedo resistir presentaros a Escubi (el veterinario lo registró así), la mascota de mi hermana y que es todo un personaje en la familia.


Llegó a nuestra familia hace ya tres años, después de que Curro, el foxterrier que tenía Ana, muriera atropellado. A pesar de la mala leche que tenía, mordía a todo el que podía, a ella le recibía al llegar a casa y con eso le bastaba, así que al faltar Currillo la casa estaba demasiado vacía. Llegó a morderle a ella, porque con el tiempo se iba volviendo más agresivo, y el veterinario le aconsejó que empezara a pensar en sacrificarlo pero esto se le hacia muy duro. Asi que cuando se murió en aquel accidente, en el fondo se quitó un problema de encima. A los pocos días fué su cumpleaños y le regalamos a Escubi, el chuchillo.




Es un chuchillo sin raza ni pretensiones de ningún tipo. Cuando lo recogimos, el veterinario nos dijo que parecía que podía ser un westi, pero a los pocos meses le empezaron a crecer las patas y de westi nada. No nos importa demasiado porque se ha ganado a toda la familia, incluida Begoña, aunque no se acerquen el uno al otro.

Begoña odia los animales y el chuchillo lo sabe perfectamente, y cada vez que, por descuido, llega a casa y él está allí y suelto corre a que alguien le ate. Yo creo que le tiene más miedo a ella, que ella a él.

A parte de simpático y juguetón, es un mimoso de cuidado y si es conmigo es la pera. Hace poco ha tenido una infección y cuando Ana le llevó al veterinario, lo tumbaron panza arriba en la camilla y se quedó encantado. El veterinario no se podía creer que se estuviera quieto en esa postura, si él supiera las horas que pasa encima de mis rodillas tumbado así, no se extrañaría tanto.

El tiempo le afecta bastante. En invierno es un friolero increíble, y en cuanto puede se mete debajo del radiador, aunque esto le seca tanto la piel que al final se hace heridas y hemos tenido que prohibirle que lo haga. En casa siempre está con alguna camiseta puesta, tiene todo un muestrario, y muchas veces no deja que se la quiten para salir a la calle. Si pilla un edredón se mete debajo y no hay quien lo saque de ahí y si no, siempre encuentra un hueco en una butaca bien pegadito a alguien donde estar calentito.




En verano se pasa la vida debajo de alguna cama. Debe de hacer más fresquito ahí que en el resto de la casa, porque si le buscas cuando desparece siempre lo encuentras en algún dormitorio, debajo de alguna de las camas. Tiene el pelo muy clarito y dicen que parece albino y la verdad es que cuando le da el sol guiña los ojos y no ve nada. Pero como para todo hay solución él se deja poner su visera y aunque se la quita en cuanto puede, si le da el sol en la cara se la deja puesta.


Ana y Escubi tienen su propia casa, aunque este año, por motivos familiares, llevan más tiempo en la nuestra que en la suya. Normalmente vienen todos los fines de semana y el día entre semana que Ana no trabaja.

En cuanto empiece el fresquito y pida sus "abrigos" le haré fotos para poder montar un slide con todo su vestuario. La verdad es que con algunas camisetas está gracioso.