sábado, 23 de agosto de 2008

Libros de Cocina

La historia esta colección empieza en un viaje por Guadalajara, Soria y Zaragoza. El pasado mes de Octubre, Begoña y yo, nos preparamos unas vacaciones de total relax, empezando en Sigüenza.




En esta maravilla de pueblo nos alojamos en el parador, y por primera vez en la vida, supe disfrutar del hotel. Como habíamos ido en plan tranquilo, salimos a pasear por Sigüenza, hicimos las compras de siempre y al atardecer nos fuimos al salón del Parador, con un libro, nos sirvieron una copa y allí nos quedamos hasta la hora de la cena.




Al día siguiente salimos hacia Medinacelli. Nosotras viajamos normalmente en transporte público, por lo que, llamamos a un taxi de Sigüenza para llegar hasta allí, y el taxista nos dió una vuelta por Alcolea del Pinar, para que viéramos la casa de piedra. No es fácil explicar cómo es esa casa, ya que está totalmente horadada en la piedra ¡¡¡¡a mano!!!!. Desde aquí llegamos a Medinacelli otro pueblo precioso y bien conservado. El día estaba más nubladillo, pero una vez que nos dieron la habitación salimos a recorrerlo entero. El hotel estaba al lado de la Oficina de Turismo y del famoso arco y dimos la vuelta completa al pueblo llegando al hotel otra vez por el otro lado.




Desde Medinacelli, nos fuimos a Somaen, donde nos alojamos en la Posada de Santa Quiteria, que hay que verla. La verdad es que buscábamos tranquilidad y la encontramos. En este pueblo de escasos 20 habitantes, tienen un hotel impensable. Una casona típica de la zona, totalmente restaurada, su dueño es un Arquitecto y dicen que decorada por Ricardo Bofill y Norman Foster, entre otros. No sé si sera verdad o no pero tiene una decoración increíble, con una mezcla de estilos impresionante, con muebles antiguos y detalles extremadamente modernistas. Un sitio donde perderse de vez en cuando. En la planta alta hay un salón de unos 200 metros, con unos ventanales enormes, desde donde si tienes suerte, yo no la tuve, puedes ver volar buitres.





Eramos las únicas clientes de la Posada, por lo que la tranquilidad estaba asegurada. Después de recorrer la aldea, y ver Arcos del Jalón, nos pasamos toda la tarde leyendo y descansando en aquel maravilloso salón. Cenamos de maravilla y por la mañana nos dieron un desayuno bufet personalizado. Con unos detalles increíbles, nos fueron sirviendo fiambres, quesos, huevos, yogures, zumos, panes, bollería, café, todo lo que se puede encontrar en un bufet pero servido personalmente.






Después de haber disfrutado de este día, al día siguiente salimos hacia Santa María de Huerta, para ver el Monasterio, que nos lo encontramos en plena restauración, pero aún así sigue siendo muy bonito.



De allí fuimos al Monasterio de Piedra, y nos alojamos en su hotel. Begoña no conocía ni el Monasterio ni el Parque, y no podía creerse que semejante vergel estuviera en una zona tan árida como es esa parte de Aragón. Yo he estado ya 3 veces en el Parque y me sigue encantado pasear por él.


Pasamos aquí otra noche y al día siguiente al mediodia nos fuimos a Ateca, donde han abierto un hotel en el antiguo Castillo de la ciudad. Ateca no tiene mucho que ver, y las Iglesias que tienen unas torres mudéjares preciosas, están cerradas, así que no se pueden visitar. Dimos una vuelta por el pueblo y nos volvimos a leer al hotel. Por la mañana bajamos a desayunar y aquí fué donde nos encontramos con que en una estantería de obra, a lo largo del comedor, había una colección bastante cuantiosa de libros de cocina y a Begoña, que ya le había entrado el gusanillo de la gastronomía, se le ocurrió que era una idea maravillosa.



Así que cuando volvimos a casa, empezó a recopilar todos los libros de cocina que había por nuestra biblioteca, y a comprar libros nuevos y el resultado es una colección de libros de cocina.



Como era de esperar y ya que estábamos en la zona, terminamos el viaje pasando 4 días de auténtico relax en las Termas Pallarés. Aunque parezca que leimos mucho en el viaje, al final quizas por el cansancio acumulado, nos dimos cuenta que habiamos cargado con más libros y más peso del necesario.